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SOBRE
ABABUJ |
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Este núcleo de población se
sitúa en la parte septentrional de la depresión
del Pobo - Cedrillas, junto a la hoz del río Seco. Este
curso de agua está formado por la unión de varios
barrancos procedentes de la zona de Monteagudo y circula entre
los relieves de materiales terciarios y cuaternarios de escasa
altura, que forman la divisoria con el río Alfambra.
Por el noroeste, la Muela de Ababuj, compuesta de materiales
terciarios, constituye el relieve más elevado (1.468
m), correspondiendo a un sinclinal colgado de núcleo
terciario. Finalmente, la parte occidental se adentra en las
estribaciones más orientales de la Sierra del Pobo, formada
por calizas completamente aplanadas por las superficies de erosión
terciarias de la Cordillera Ibérica.
En el término de Ababuj la vegetación presenta
un escaso desarrollo vertical. La altitud a la que se encuentra
y la climatología condicionan el crecimiento, de ahí
que lo dominante sean matorrales rastreros con una importante
presencia de aliagas y erizones, y tan sólo se localizan
enclaves arbóreos al sur del término, donde encontramos
un pinar mixto.
En un cerro muy próximo al caserío se levanta
una interesante y bien conservada torre de defensa de planta
cuadrada, posiblemente del siglo XIV, cuando la población
era aldea de la Comunidad de Teruel, dentro de la sesma del
Campo de Monteagudo. Su aparejo es de excelente sillería.
La puerta, en alto, presenta un arco apuntado de grandes dovelas,
mientras que las amplias ventanas del piso superior se abren
con vanos de medio punto. La construcción se remata con
merlones.
La iglesia de Santa Ana, datada en el siglo XVI, presenta tres
naves con cuatro tramos separadas por pilares cruciformes y
cubiertas con bóvedas de medio cañón con
lunetos.
En el siglo XVIII se añadió una capilla de planta
octogonal junto a la cabecera con
capiteles decorados de rocalla. La portada, situada en el lado
de la epístola, bajo un arco de medio punto, es una buena
muestra del plateresco aragonés, con dos cuerpos bien
diferenciados, el primero flanqueado con columnas abalaustradas
y adornos de máscara, mientras en el segundo se abren
tres hornacinas bajo un frontón decorado con dos cornucopias.
La esbelta torre de planta cuadrada está situada en el
eje del ábside. Se distribuye en dos cuerpos, el inferior
de mampostería y el superior de ladrillo.
Dentro del casco urbano, la ermita de Santa Bárbara muestra
la pervivencia del modelo medieval de iglesia con nave única
dividida en tramos mediante arcos fajones y cubierta con techumbre
de madera a dos aguas, propia de buena parte del XVI turolense.
Sus muros aparecen decorados con imágenes del sol, la
luna y las estrellas. En la actualidad se encuentra en pésimo
estado de conservación.
Junto al camino de El Pobo se halla la ermita de Santa Ana,
del siglo XVII. El único
tramo de su nave se cubre con bóveda de cañón
con lunetos, cuya base aparece recorrida por una inscripción
latina, mientras la capilla mayor lo hace con bóveda
conchiforme con grandes escudos en sus ángulos de apoyo.
El muro de los pies aparece decorado con florones de manifiesto
influjo mudéjar en su trazado. Contrariamente a lo habitual,
conserva el pavimento antiguo a base de cantos. El atrio que
la precede se apoya en columnas de piedra con hermosos canes
de madera.
Las fiestas patronales en honor a Santiago, Santa Ana y San
Antonio se celebran el 25,26 y 27 de julio.
En primavera se va en romería a la ermita de Santa Ana,
el fin de semana siguiente al 26 de abril. Esta rogativa a Los
Manjanos tiene como finalidad pedir lluvia, realizándose
a la vez la bendición de los términos. Es tradicional
en ella tomar al acabar de comer la “sopeta”, con
torta mojada en vino.
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