Iglesia
de Santa María del Castillo: Se encuentra situada
en la Plaza Mayor de la Villa. Adosada en un primer momento
al Castillo hoy se ven en ella tres naves con elementos gótico-mudéjares.
Se accede a ella por dos puertas de los mismos estilos. En el
lateral izquierdo aparecen unos pequeños arcos ojivales
que, por su construcción y los elemento de mampostería,
hacen sospechar si son restos de una antigua sinagoga o mezquita.
Ermita
de Nuestra Señora de la Misericordia: En un
altozano a la entrada de la Villa se encuentra la Ermita de
Ntra. Sra. de la Misericordia, Patrona de la Villa. Anteriormente
situada extramuros con el nombre de "Ermita de San Salvador",
representa hoy la devoción mariana de la Villa. En cambio
de nombre supuso su reconstrucción en el siglo XVI, creándose
una cofradía con su advocación. La
imagen que preside el altar Mayor de madera policromada, posee
una extraña frontalidad que hace difícil su datación.
Su contemplación evoca hoy el gesto maternal y misericordioso
que la fe reconoce en María Madre de Dios.
De
Mollorido a La Nueva Carolina: Era un poblado que existió
al noroeste de Cantalapiedra, el cual, habiendo llevado vida
propia, con su iglesia y cura, concejo y vecindario, fue comprado
por nuestra Villa y se incorporó a su término.
En algún escrito se ha podido leer que se llamaba "Monflorido".
Si ese era su nombre, está muy claro su significado:
"Monte Florido", cuyas palabras se contrajeron en
otra más fácil de pronunciar, "Mollorido".
Hoy ha cambiado su denominación original por la de "Nueva
Carolina".
El
Torreón del Deán: Paseando por las rondas,
que marcan el lugar de las antiguas murallas, se encuentra la
Torre del Deán. Obra del siglo XIII que sirvió
de resistencia a varios deanes de la catedral de Salamanca hasta
1762. Es una construcción de sillarejo con refuerzos
de ladrillo en las esquinas. Restaurada hoy, muestra algunas
de sus dependencias, en concreto una de ellas cubierta con una
bóveda de medio cañón.
Convento
de las Religiosas Clarisas: En el Paseo de la Estación,
se encuentra el Monasterio del Sagrado Corazón de Religiosas
Clarisas. Fundado en 1920 por la Madre Amparo del Sagrado Corazón,
natural de esta Villa, cuya causa de Canonización ha
sido introducida. La Iglesia del Monasterio, de una única
nave de estilo neorrománico, es lugar privilegiado para
la oración.
En
el presbítero, está junto al sepulcro de la Madre
Amparo el del P. Juan G. Arintero O.P., cofundador de este Monasterio.
La numerosa comunidad convierte diariamente la liturgia en un
ejercicio de fe y de belleza musical, resonando en su templo
lo mejor del gregoriano y de la polifonía clásica.
La
Comunidad ofrece también a los visitantes, como fruto
de sus trabajos, dulces y pastas, prolongando así la
tradición monacal de la repostería.