| Picón
de Felipe: es el mirador más famoso del pueblo.
Se dice que, hace muchos años, un habitante de Aldeadávila
llamado Felipe se suicidó desde lo alto de una gran roca
a orillas del río Duero porque su novia era portuguesa
y no podía estar con ella. Se cree que ese es el origen
del nombre del mirador. Otra versión de la leyenda nos
cuenta que Felipe quería derribar esa roca para que las
piedras hicieran de puente y así poder cruzar a Portugal
para ver a su amada.
El mirador está situado a bastante altura sobre el río
Duero, desde él se puede ver el profundo cañón
horadado por el río con el paso del tiempo y la presa de
Aldeadávila, una de las obras de ingeniería más
impresionantes de las que se pueden ver en toda Europa. Se
llega andando a través de un pequeño camino que
nos conduce desde el Llano de la Bodega hasta el picón.
Al fondo se pueden ver tierras portugüesas.
Playa
del Rostro: es una playa artificial asentada a orillas
del río Duero y es desde hace años, una de las zonas
más visitadas de Arribes del Duero por ofrecer entre otras
cosas, actividades que pueden ser tan entretenidas, divertidas
y saludables como el piragüismo y los paseos en barco por
el Duero. Además, para los que buscan descansar, esta provista
de sillas y mesas de piedra desde donde poder apreciar el paisaje
relajados, o simplemente disfrutar de una buena meréndola.
Llano
de la Bodega: Es un parque situado a 5 km de la localidad.
En él hay mesas y sillas de piedra para poder comer, barbacoas,
chozas de piedra, etc. Éste es un parque para ir de merienda
o para pasear. Desde el Llano de la bodega se puede llegar andando
al Picón de Felipe y al Picón del Fraile.
Picón
del Fraile: Es un otro de los numerosos miradores distribuidos
por toda la ribera del Duero, está situado cerca de la
presa y es uno de los mejores lugares desde donde se puede contemplar.
Presa
de Aldeadávila: forma parte del sistema hidroeléctrico
conocido como "Saltos del Duero", del que también
forman parte las presas de Almendra, Castro, Ricobayo, Saucelle
y Villalcampo. Se ubica en la zona conocida como "Arribes
del Duero", profundo encajonamiento que el río ha
labrado sobre la penillanura zamorano-salmantina, con desniveles
de base que en algunas secciones supera los 400 m. Con una altura
de 140 m es una de las presas más altas de España,
e incluso de Europa y constituye como decíamos, una de
las obras de ingeniería más impresionantes de las
que se pueden ver en toda Europa. Además el Salto de Aldeadávila
I y II constituye en su conjunto, la primera de España
en potencia (718.200 kW) y producción anual (3.500 GW/h).
Fue inaugurada por Francisco Franco en 1964, un año después
de su finalización.
Poblado
del Salto de Aldeadávila: es un pequeño
poblado levantado en la ladera del río Duero. Se construyó
para los trabajadores de la Presa de Aldeadávila. A día
de hoy cuenta con una población de alrededor de 100 personas
y depende administrativamente de Aldeadávila. Tiene una
de las iglesias más antiguas del país y el convento
de Santa Marina la Verde del Siglo XV, que sin duda constituye
el lugar más interesante, fue convertido en hospedería
durante los años 50 para el uso y disfrute de los obreros
que trabajaron en las obras de construcción de la presa.
Corporario:
es una pequeña pedanía de poco más de 120
habitantes situada junto a Aldeadávila. Desde el año
1973, depende administrativamente de Aldeadávila, aunque
sigue manteniendo sus propias fiestas patronales. Es de singular
belleza y de recomendación turística su iglesia,
una de las más antiguas de Salamanca.
Rupitín
y Lastrón: son dos de los miradores más
impresionantes desde los que podemos ver el Duero en Aldeadávila
y constituyen también el punto de partida de la ruta Rupitín,
que para los amantes del senderismo es también una buena
oportunidad para observar los cultivos más típicos
de la zona como vides y olivos.
Son
también de especial recomendación la Iglesia
Parroquial de San Salvador, la Ermita del Santo
Cristo y la Ermita de la Santa. |