En los límites de la
localidad se halla el antiguo poblado de Orendáin, que
hoy pertenece al término de Artazu. En dicho poblado
se asienta en una zona elevada, la Parroquia de San
Andrés. Constituye el único resto de
la zona y data de comienzos del siglo XIII. Se construyó
bajo parámetros arquitectónicos cistercienses.
En su estructura cuenta con una única nave dividida en
tres tramos prolongados hasta la cabecera pentagonal. La cubierta
de la nave se soluciona mediante una bóveda de medio
cañón apuntada, cuyo peso es soportado por los
robustos contrafuertes exteriores. La cabecera se cubre por
medio de una bóveda gallonada de nervios lisos.
Iglesia
parroquial de San Miguel: Data del siglo XIII si bien
sus obras se prolongaron hasta el siglo XVII. Conserva la estructura
medieval de estilo cisterciense. Presenta una nave de único
tramo, crucero muy diferenciado y cabecera rectangular. Del
siglo XIII se conserva el alzado de la nave, que resulta desproporcionada
ante la gran envergadura con la que se dotó a la cabecera
en el XVII. Toda la cubierta se soluciona durante el siglo XVII:
la nave y la cabecera mediante sendas bóvedas de medio
cañón, mientras que para la en el crucero se alzan
dos tramos de bóvedas de arista. Externamente se presenta
como una masa cúbica de piedra de sillería en
la que sobresale la torre situada a los pies. La portada consiste
en una sencilla apertura de medio punto del siglo XVI, protegida
por un austero pórtico renacentista del mismo periodo
realizado por Juan de Arbeloa.
Retablo
Mayor. De estilo neoclásico, data del siglo XIX. Sobre
un pedestal se alza un solo cuerpo dividido en tres calles articuladas
mediante pilastras de capitel compuesto. Se remata el ático
con un solo cuerpo de columnas del mismo estilo. En la hornacina
central se aloja una talla de titular del siglo XIX. También
se guardan los retablos del Crucificado y la Virgen del Rosario.
Ambos del siglo XIX guardan una estructura y traza neoclásica
similar. Guardan en sus respectivas hornacinas imágenes
de interés artístico. La imagen de la Virgen del
Rosario data de 1598 pudiendo ser atribuida a Bernabé
Imberto. La talla del Crucificado data del siglo XVII y su estilo
es romanista.
En la sacristía
parroquial se alojan varias tallas del siglo XVII e importantes
piezas de la colección de orfebrería. En la misma
destacan un cáliz barroco del siglo XVII, un ostensorio
de plata del siglo XIX y un copón también de plata
del mismo periodo.
Cercana
al núcleo urbano se halla la Ermita de la Santa
Cruz. Su origen se remonta al siglo XVI si bien fue
modificada en el XIX. Nave única de tres tramos, en uno
de los cuales se adosa la cabecera. La cubierta es de bóveda
de arista. Externamente se presenta como un sencillo edificio
carácter rural, en el que destacan sobre el paramento
enlucido las cadenas de sillar que refuerzan las esquinas En
el interior se ubican un retablo del siglo XIX y una talla del
Crucificado del mismo periodo.
Fernando
GARCÍA NIETO