Lo más característico de esta localidad es
que su casco urbano amurallado que data del siglo XVI y que
se conservó hasta mediados del siglo XX.
Esta muralla contaba con cinco puertas: El Portal, La Porteta,
El Forát, El Furingachó y la última tenía
además una torre de defensa y vigilancia. Dentro de
la muralla estaba el castillo de los señores de Zaidín,
hoy día en mal estado de conservación.
Importante es la Iglesia Patronal, dedicada a San Juan Bautista.
Fue reconstruida en el siglo XVIII, en estilo barroco, sobre
una anterior románica, de la que quedan aún
algunas piedras sillares en las que observar las marcas de
los canteros. Se amplió a tres naves y además
se añadió un cimborrio.
Destacar también en los alrededores la ermita de San
Antonio Abad, que al igual que la iglesia de San Juan Bautista
fue levantada en el siglo XVIII sobre la edificación
de otra más antigua.