Localidad que debe su fama, a dos aspectos importantes.
El primero, ser el municipio que vio nacer a Miguel Servet
en 1511 y cuya casa todavía se conserva.
El segundo es, el impresionante monasterio que está
ubicado en su localidad. Se trata del Real Monasterio de Santa
María de Sijena.
En ruinas desde la Guerra Civil y actualmente en estado de
recuperación, fue el más grande e importante
monasterio femenino en Aragón en su época.
Contaba con iglesia, (de planta de cruz latina), claustro,
dependencias y el palacio prioral. De la iglesia destacar
la impresionante portada que cuenta con catorce arquivoltas.
Mención especial merecen las pocas pinturas que se
pudieron salvar del incendio que destrozó el refectorio
y que hoy se conservan en el Museo de Arte de Cataluña
en Barcelona, así como restos del artesonado mudéjar
que también adornaba la sala.
Dentro del casco urbano mencionar la Iglesia Parroquial construida
en estilo gótico aragonés, al igual que el puente
que cruza el río Alcanadre. En los alrededores se encuentra
la bonita ermita de San Blas, fechada en el siglo XVIII, y
restos de yacimiento arqueológicos de la Edad del Bronce,
en la partida de Cajal, y otro en la zona del bajo Alcanadre
de época romana.