Sobre un antiguo poblado íbero, en una depresión
y rodeada de pequeños montes, se construyó esta
localidad en época medieval.
En esta localidad termina la zona montañosa y empieza
el fértil llano determinando que la principal actividad
sea la agrícola. Los primeros vestigios de poblamiento
los encontramos ya desde el bronce final y la edad del hierro,
con los Ilergetes, un pueblo prerromano.
La historia de esta población ha estado jalonada de
innumerables conflictos bélicos entre moros y cristianos,
aragoneses y catalanes, españoles y franceses, e incluso
ya en época contemporánea entre españoles
y españoles, ocasionando graves daños a la riqueza
artística de Tamarite.
Dentro del casco urbano destaca el antiguo castillo, Castillo
de los Moros del que solo se conserva una torre árabe.
En sus alrededores se ha construido un merendero desde el
que hay una fabulosa vista de la localidad.
En la plaza mayor está la excolegiata de Santa María
la Mayor, románica del siglo XII, aunque aparecen claros
signos de su transición al gótico.
Cuenta también con otra iglesia, la de la Virgen del
Patrocinio, que se empezó a construir en 1595, pero
no se terminó hasta 1703, situada a las afueras del
municipio.
Fuera del casco urbano se encuentra la ermita de San Miguel
y la iglesia de San Andrés, además de un yacimiento
ibérico en un paraje conocido como los Castellasos.