Olvena da nombre a su famoso congosto, en el río Ésera,
sobre el que hay que cruzar para llegar a la población,
situada en lo alto, sobre los riscos. Junto al moderno puente,
existe otro romano, a inferior altura, llamado del Diablo.
Olvena, la Holón de los romanos, fue plaza fuerte por
su situación estratégica, donde defendió
durante siglos el paso del congosto.
Hay también abundantes restos en su término
desde época prehistórica, como la Cueva del
Moro. En la zona alta del municipio, se advierte el antiguo
castillo, con una ermita que conserva dos saeteras medievales,
posiblemente de una torre.
La Iglesia Parroquial es del siglo XVI, según los
cánones del estilo gótico tardío. Por
la población circula el sendero de Gran Recorrido GR
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