Localidad eminentemente agropecuaria, dedicada al cultivo
en regadío, y la cría de ganado ovino, vacuno
y porcino sobre todo.
Del casco urbano reseñar las numerosas construcciones
de nueva factura que se han hecho, sin más orden o
canon estético que el de sus dueños.
Sin embargo todavía quedan algunos restos de construcciones
tradicionales, en las que se pueden ver portadas doveladas
rematas con blasones y alguna galería de arquillos
de medio punto.
Destacar la Iglesia Parroquial dedicada a San Pedro Arbués,
de estilo románico, en la que destaca su portada renacentista
y sobre todo la maciza torre truncada.
En su interior alberga unos valiosos frescos que se atribuyen
a Fray Manuel Balleu.