La localidad está ubicada en un paraje privilegiado,
en pleno prepirineo y junto al embalse que lleva su nombre.
El casco urbano de El Grado está situado a la izquierda
de la presa, y su origen hay que buscarlo en las calles, dispuestas
en forma de grada y de marcado carácter medieval. Entre
ellas destaca la calle Mayor, cerrada por dos arcos apuntados.
Si paseamos por las calles de la localidad, encontramos la
Iglesia Parroquial de San Salvado, del siglo XVI, que fue
antes colegiata y que consta de una galería porticada
y portada tardorrenacentista y columnas; los restos de un
viejo castillo, los vestigios de un puente romano y restos
de una calzada romana que atravesaba el municipio.
Además, la población y sus alrededores presentan
la posiblidad de realizar numerosas rutas naturales, y por
ella circula el sendero de gran recorrido GR 45.