Se trata de un lugar en el que ha habido ocupación
humana desde hace varios siglos, ya que así lo atestiguan
los restos de un antiguo castillo enclavado en una gran roca
arenisca. Se trata de una obra musulmana, posiblemente del
siglo IX, en la que se pueden observar dos torres, restos
de la muralla y dos habitaciones excavadas en la roca. Además
es interesante observar un aljibe y varios silos igualmente
excavados en la roca.
En medio de este conjunto está la ermita de Nuestra
Señora del Castillo de estilo gótico y levantada
en el siglo XVI.
Dentro del casco urbano mencionar además, la Iglesia
Parroquial, del siglo XVI, que se levantó sobre otra
anterior románica. En su interior alberga varios retablos
renacentistas y barrocos de gran interés artístico.