Santa
Eugènia: Si una advocación hay por la
que todos los agullanencs sienten una fe especial, es la de
santa Eugenia, y la ermita que ésta tiene dedicada al
borde del cuello de Portell es uno de los lugares que les despierta
sentimientos y recuerdos más intensos.
Monumentos
Megalíticos: Los primeros restos conservados
datan del neolítico final y del calcolítico, es
decir, del 2500-1800 aC., Justo antes y al primer momento de
la introducción de los metales. Se
trata de dos dólmenes: la Barraca del Ladrón y
la Llosa de Jaça de Torrent, y dos menhires: la Pedra
Dreta, llamada también el Roque del Fraile, y el Menhir
de los Palacios.
La
Necrópolis de Can Bech de Baix: Se denomina
así el yacimiento del bronce final ubicado en el término
municipal de Agullana. La necrópolis de Can Bech de Baix
es un cementerio de tipos de campos de urnas que se caracteriza
porque después de quemar los muertos se depositaban los
restos óseos en un recipiente de cerámica y se
enterraban en unas fosas excavadas en
el subsuelo.
Iglesia
de Santa Maria de Agullana: La iglesia panrroquial
de Agullana constituye el ejemplo más espectacular, en
cuanto a dimensiones, de todo un grupo localizado especialmente
desde la Jonquera a Albanyà y que J. Bahía incluye
en lo que él llama "románico III". Los
estilemas que Badia propone como definitorios de este subgénero
son: ábside semicircular, aparatos de sillares perfectamente
escuadrados, aperturas de arcos de medio punto y aparición
de las bóvedas apuntadas.