Este paraje de la provincia de Cuenca, dentro del paraje
de Los Palancares y Tierra Muerta, es el Monumento Natural
más extenso de Castilla-La Mancha e incluye una valiosa
representación de la naturaleza del Sistema Ibérico
Meridional.
Este Monumento Natural cuenta con el conjunto de torcas (22
en su totalidad) mejor desarrollado de Castilla-La Mancha,
así como por sus extensos y bien conservados sabinares
albares y pinares.
Sin duda es un destino turístico que, si bien muy
poco conocido, merece su visita. Se encuentra muy cerca de
la capital, a unos 20 kilómetros. Ya no sólo
las singulares y únicas formaciones que suponen las
torcas, sino todo el conjunto. El paraje es de una belleza
sin competencia: enormes pinares que forman frondosos bosques,
el campamento juvenil de Los Palancares, sabinares, fuentes
y verde, mucho verde...
Para visitar Las Torcas el acceso es sólo particular,
ya que ningún medio de trasporte público llega
al lugar. Hay un amplio aparcamiento y a su lado un punto
de información turística que, por desgracia,
no siempre está abierto. Sin embargo, un enorme cartel
indica las posibles rutas (siempre andando) para visitar este
singular Monumento Natural.
La ruta corta, de una media hora, nos llevará a conocer
la Toca del Agua, la Escaleruela, la Torca del Lobo y el Torcazo.
Sin duda ninguna es la Torca del Lobo las más bella
y representativa del conjunto. La ruta larga, de unas dos
horas, nos permitirá conocer la práctica totalidad
de Las Torcas, sin dejar dos árboles singulares conocidos
por todos los conquenses: el Pino Abuelo, de una embergadura
fuera de lo común, y el Pino Candelabro, cuya peculiar
forma nos recuerda a este antiguo utensilio.
Para finalizar la jornada, podemos comer algo en un pequeño
merendero situado a la entrada de Los Palancares: unas cuantas
mesas de piedra, dispuestas bajo grandes árboles que
proyectan su sombra durante todo el verano. Hay una rica fuente
con tres caños de agua siempre fesquita que también
se agradece. Lo que eliminaron no hace mucho son las barbacoas
por el peligro de la zona, ya que la vegetación es
muy tupida y abundante.