Fontecruz
Cáceres es un hotel con encanto en Cáceres,
con mucha historia y mucho sabor a campo extremeño.
Un antiguo cortijo del siglo XVII rehabilitado y convertido
en un hotel con encanto en Caceres, donde poder evadirse de
todo. Las instalaciones son completamente nuevas y su situación
fuera de la ciudad hace que el descanso y la tranquilidad
sean casi obligados.
El Hotel con encanto
Fontecruz Cáceres está ubicado a tan sólo
3 kilómetros del centro histórico de la ciudad
de Cáceres, y en un espectacular entorno natural, con
46 habitaciones y suites y magníficas vistas a las
praderas antaño utilizadas para la transhumancia y
hoy lugar privilegiado para el avistamiento de cientos de
especies de aves.
El Club de SPA
del Hotel con encanto Fontecruz Cáceres es un oasis
en Cáceres, con una amplia selección en tratamientos
de salud & belleza, masajes, envolvimientos y un espectacular
circuito de aguas, cascada, chorros y duchas de contraste.
Además, el Hotel con encanto Fontecruz Cáceres
dispone de piscina exterior, donde poder aliviar los calores
estivales.
El restaurante
del Hotel con encanto Fontecruz Cáceres, Zerua, es
una referencia gastronómica en la ciudad de Cáceres,
ya de por sí referencia en todo lo relativo a los placeres
del paladar. Dirigido por Iván Álvarez Santamaría,
ofrece platos imaginativos y elborados con productos de la
tierra.
Y si de celebrar
un evento como puede ser una boda estamos hablando, el Hotel
Fontecruz Cáceres, sin duda alguna, es el lugar ideal,
con una variedad muy grande de montajes en exterior y una
selección de menús de gala inigualable en toda
la ciudad de Cáceres
Habitación Estandar:
Decoración moderna, que contrasta con el ambiente rústico
que rodea todo el hotel. Habitaciones espaciosas, con capacidad
para 2 y 3 personas.
Habitación Jr. Suite:
Habitaciones duplex. Originales y muy acogedoras con el dormitorio
en la planta superior, abuhardillado con vigas de madera.
Habitación Suite:
Habitación decorada con auténticas obras de
arte y un mobiliario de gran valor histórico. Y con
las señas de identidad propias de un palacio de campo
extremeño: chimenea en piedra, hornacinas y una gran
cama con dosel.